Cada 23 de agosto se celebra el Día Internacional del Hashtag, una fecha que homenajea al símbolo que cambió para siempre la manera de organizar las conversaciones en internet. Pero también es una fecha que invita a hacerse una pregunta que muchas marcas se hacen en voz baja: ¿siguen sirviendo los hashtags o son una reliquia de la época de los filtros y los 30 etiquetas por publicación? Spoiler: no han muerto, pero tampoco son lo que eran. En este artículo repasamos de dónde vienen, qué ha cambiado por el camino y cómo usarlos bien en cada red social en pleno 2026.
El origen: el tuit de 2007 que lo cambió todo
La historia cabe en un solo tuit. El 23 de agosto de 2007, Chris Messina —diseñador de producto y consultor de internet— lanzó una pregunta en Twitter: «¿Qué os parece usar # (la almohadilla) para grupos?». Su idea era sencilla: utilizar el símbolo de la almohadilla para agrupar conversaciones por temas, como si fuera un índice de toda la red.
La propuesta no triunfó precisamente al primer intento. La propia plataforma la veía como un recurso para minorías, y tuvo que llegar un suceso real para demostrar su utilidad: los incendios de San Diego de aquel mismo otoño convirtieron #sandiegofire en el primer gran uso coordinado de un hashtag. A partir de ahí, la bola de nieve fue imparable. Instagram los adoptó en 2011, Facebook en 2013, y el símbolo saltó de las redes a la calle: se convirtió en consigna, en herramienta de denuncia y hasta en signo de puntuación del lenguaje cotidiano.
Por eso, cada 23 de agosto celebramos el día en que un simple símbolo nos enseñó a reunir millones de voces bajo una misma idea.
De la magia a la estrategia: qué ha cambiado
Si gestionabas redes sociales entre 2013 y 2018, recordarás el ritual: publicar la foto, pegar treinta hashtags y esperar a que llegaran los me gusta. En aquella época la fórmula funcionaba, porque el hashtag era el gran mecanismo de descubrimiento: una etiqueta bien elegida podía llevar tu contenido a miles de personas sin invertir un euro.
Pero los algoritmos cambiaron. Las redes empezaron a priorizar lo que realmente interesa a cada usuario, el tiempo de permanencia y las señales de interacción, por encima de las etiquetas. Y el cambio se hizo oficial: en 2025, el propio responsable de Instagram, Adam Mosseri, reconocía públicamente que los hashtags no aumentan de forma significativa el alcance de las publicaciones. Lo que mueve la aguja ahora es la calidad del contenido y las palabras clave en textos y perfiles: eso que llamamos SEO social.
¿Significa eso que el hashtag ha muerto? No: significa que ha evolucionado. Su función ya no es multiplicar el alcance por arte de magia, sino otras tres cosas que siguen siendo muy útiles: organizar el contenido, hacerlo localizable y crear comunidad alrededor de una conversación propia. Un buen hashtag es una carpeta, un escaparate y un punto de encuentro. El error no es usarlo: es usarlo como en 2015.
Buenas prácticas por red social (y cuándo crear tu propio hashtag)
No todas las redes juegan con las mismas reglas. Así lo planteamos desde nuestra experiencia:
Instagram, la red donde más trabajamos, tiene una norma clara: menos hashtags y más intención. Entre 5 y 10 etiquetas relevantes, mezclando términos amplios (#marketingdigital) con otros específicos (#fotografiacorporativa), valen mucho más que 30 copiadas y pegadas. Y ojo: el texto del caption pesa tanto o más, porque es lo que utiliza el buscador de la plataforma.
En Facebook, el hashtag es un convidado de piedra. Uno o dos, como mucho, y casi siempre ligados a una campaña o un evento concreto. La gente busca marcas, no etiquetas.
En LinkedIn, en cambio, el buen uso se premia: entre 3 y 5 hashtags específicos ayudan a categorizar la publicación y a llegar a quienes siguen esos temas. Eso sí, los genéricos tipo #viral o #éxito solo dicen que no sabías qué poner.
¿Y cuándo merece la pena crear un hashtag propio? Siempre que haya una campaña, un evento o una comunidad que quieras reunir bajo un mismo nombre. Las reglas son pocas: corto, fácil de recordar, fácil de escribir y, muy importante, comprobar antes que nadie lo esté usando ya.
En Somos Cómplices lo hacemos a menudo en las coberturas y contenidos que gestionamos para Europe Direct: el Día de Europa, Sant Jordi, el 8 de marzo, el Pride… Cada uno de esos eventos tiene conversaciones consolidadas con sus propias etiquetas, y la gracia está precisamente en eso: sumarse a la conversación que ya existe con los hashtags adecuados y, a la vez, añadir la firma propia para que el contenido sea reconocible y localizable. El mismo criterio en todos los canales y en todas las publicaciones, porque la constancia es lo que convierte un hashtag en archivo de tu trabajo.
Y esa es la regla de oro que repetimos a nuestros clientes: menos hashtags y más intención; cada etiqueta tiene que ganarse su sitio en la publicación. Si no, solo es decoración.
Hoy, Día Internacional del Hashtag, te proponemos un ejercicio muy sencillo: abre tus últimas diez publicaciones y mira sus etiquetas. ¿Te abren puertas o solo decoran? ¿Responden a una estrategia o están puestas «porque toca»?
Si la respuesta te inquieta, tranquila: tiene arreglo. En Somos Cómplices gestionamos la estrategia de contenidos en Instagram, Facebook y LinkedIn, y cuidamos que cada palabra, cada símbolo y cada imagen jueguen en el mismo equipo. Ya lo sabes: queremos ser los cómplices de tus proyectos y los culpables de tu éxito.




